Mi nombre es Vicky Fernández, directora del Instituto Integral de Educación y Salud Mental IIESM, y quisiera darte una muy cálida bienvenida a este nuevo espacio del Blog.
Si te has pasado por aquí y estás leyendo nuestra web estoy convencida que algo interno en ti se está moviendo (¡o agitando!) con respecto a alguna infancia o juventud pasada, presente o futura. Gracias por atreverte a ¨mirar más allᨠy a lanzarte a ojear nuestra propuesta de impacto en salud mental y educación en la infancia y juventud.
En este artículo de apertura del blog, quisiera compartir contigo un poco más sobre el IIESM, desde dónde nace nuestra propuesta y cuál es nuestra motivación principal.
El IIESM es una propuesta pionera en España donde evidenciamos cómo la Educación y la Salud Mental van de la mano, donde situamos los cuidados de la Infancia y Juventud en el centro como cuidado de la vida misma en este periodo tan sensible y vulnerable como es la infancia y juventud.
El IIESM nace de una necesidad imperante de cambio, de sentir en piel propia y del equipo que lo conformamos que algo no encaja, que criar y educar de la manera establecida está lejos de ser saludable. Cada persona de nuestro equipo, lo hemos sentido o vivido de alguna manera. Seguro que tú también. Pero permíteme que hable en primera persona y deje que mis compañeras, en otra ocasión, hablen por sí mismas.
Me dedico al mundo de la Psicología y en los más de 20 de experiencia, tanto a nivel nacional como internacional, personal como profesional, veo que las infancias y adolescencias atendidas desde el cuidado de la diada mamá bebé, apego familiar y amparadas por un tejido social sostenedor y con recursos sociales consolidados, son infancias y juventudes más dichosas, y con niveles más altos en bienestar y salud.
Durante los últimos 14 años he estado viviendo fuera de España y viajando a diferentes países donde he podido tener la oportunidad de vivenciar las diferentes formas de criar, educar, aprender, desaprender, convivir, afrontar malestares o duelos… diferentes formas de vivir. Yo misma he criado y educado a mi hija en diferentes culturas, idiomas y religiones, con diferentes contextos educativos.
Cada vez que he regresado a España he sentido la necesidad de hacer balance de lo que poseemos en nuestro Estado y lo que sucede en otros países. Y siempre me ha acompañado un batiburrillo de emociones agridulces, de pros y contras, algo bastante habitual, por otro lado, en personas migrantes.
Además de España, me viene a la mente otros muchos lugares donde he visto cómo familias y colectivos profesionales cuidan el juego libre o no estructurado proporcionando una mayor libertad y creatividad, lejos de elementos de plástico o suelos de caucho. He vivido en países donde en las escuelas se empezaban a hacer entrevistas académicas a peques de 2 años con pruebas pedagógicas orales y escritas (¨ ¿saben escribir sus nombres? ¨, preguntaban) y en primaria con una exigencia casi extrema en la parte académica o curricular con jornadas lectivas de al menos 8 horas. También he conocido a familias educando sin escuela con muy diferentes estilos y visiones. O espacios de encuentro para adolescentes donde, además de encontrarse y disponer de un entorno de ocio, había referencia adulta que facilitaba propuestas de participación, la prevalencia de sentirse útiles y creerse agentes reales de cambio.
Veo con claridad que la cuestión clave en cada uno de los ejemplos anteriores es, sin duda, y en cualquier lugar, la permanencia de presencia familiar como referente prioritario en todo el proceso educativo, madurativo y afectivo de niñas, niños y juventudes, y para las personas adultas de referencia el trabajo de crecimiento y maduración personal que conlleva. Y recordar una y otra vez que nuestro rol como profesionales es acompañar este proceso de vida respetando sus ritmos y diferentes necesidades, de manera paulatina y atenta. Y apoyando el trabajo de mejora del proceso familiar, con la mejor de las suertes.
En un momento en el que somos más conscientes que nunca de la importancia de cuidar nuestra salud mental, que hablamos de apego en los entornos laborales y ya no sólo personales, que el discurso de cuidados se pone sobre la mesa en agendas políticas, necesitamos recordar que necesitamos dar el salto desde los protocolos y grandes ideas, a materializar nuestras ilusiones y derechos en el día a día.
Te doy las gracias por haberte acercado a este rincón y estoy deseando seguir aprendiendo, tramando y compartiendo a tu lado.
Con mucha ilusión y cariño,
Vicky Fernández